El boom inmobiliario generó muchas distorsiones en la economía española. Tardarán años en ser todas digeridas. Sin embargo, el periodo de eclosión del ladrillo tuvo alternativas aún mejores.
En el período comprendido entre 1994 y 2007 la inversión en vivienda en España sufrió una revalorización del 246%. Aunque la cifra parece imponente, la inversión en acciones y participaciones resultó el doble de rentable en el mismo período, con una revalorización del 579%.
Un informe de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) sobre las familias pone de manifiesto que la estrategia financiera de las familias españolas con respecto a su patrimonio no parece la más adecuada, ya que supone una elevada concentración de riesgos y no es la más rentable.
El estudio añade que las familias españolas tienen el 75% de su patrimonio invertido en vivienda en propiedad, lo que supone una conducta contraria a la «prudencia» financiera que aboga por la «diversificación y distribución» de los riesgos, con el fin de evitar una concentración excesiva de capital en un activo único.