La banca solo quiere tener ahora los llamados clientes vinculados. Estos son usuarios que domicilian la nómina, los recibos, contratan un seguro con la entidad, tienen fondos de inversión… No les interesa contar con clientes ‘zombi’. Y eso se extiende también a las hipotecas. Es por ello que los bancos ofrecen, en teoría, mejores condiciones a los clientes que se vinculen.
Sin embargo, lo que empieza siendo un aparente dulce puede convertirse en un caramelo envenenado. Según cálculos de la asociación financiera Asufin, a los que ha tenido acceso ABC, los préstamos para vivienda bonificados con mejores tipos de interés acaban costando al consumidor hasta 1.987,04 euros más que si contratara sin amoldarse a las exigencias de la entidad.