Las ventajas de la inversión a largo plazo

sacaba esta semana pasada en este mismo medio, un interesante gráfico de Jeremy Siegel aparecido en un artículo de hace unos años. En él se demostraba que en el período 1802-2013 lo generado por una inversión en acciones americanas superaba, con creces, a la ofrecida por cualquier otro tipo de activo.

La forma de leer es gráfico es esta: a 30 años, se obtiene una rentabilidad media anual del 6,7% si invierte 100% en acciones con una desviación (volatilidad) aproximada del 2%. A ese mismo plazo, si hubiera invertido en Bonos la rentabilidad hubiera sido del 3,5% con una desviación media anual del 2,3% aproximadamente. Es decir, invertir en bonos en ese periodo ha sido más arriesgado y menos rentable. Si luego establecemos una cartera eficiente con un 68% de inversión en acciones y resto en bonos, conseguimos optimizar la mayor rentabilidad para el menor riesgo posible. Siempre en datos medios anuales de rentabilidad y riesgo.

Así las cosas, todo lo anterior – con sus imperfecciones – deja de tener sentido a la vista de la realidad del inversor. Resulta que, tanto el inversor institucional como el privado, se mueve en un mundo de corto plazo. Se da la paradoja de que, vivimos más tiempo y, sin embargo, nuestro horizonte temporal de inversión se reduce cada vez más.

Como conclusión podemos afirmar que, pese a que la industria es conocedora de las ventajas de la inversión a largo plazo, todo se hace al revés. Priman las comisiones que se pueden llevar una parte de aquellos gestores por su gestión inmediata que, unido a los sentimientos de euforia y miedo que dominan al inversor final, aceleran todos los males de la inversión en acciones.

http://blogs.elconfidencial.com/de-vuelta/2016-03-30/las-ventajas-de-la-inversion-a-largo-plazo_1175698/

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