Su gancho es, sin duda, muy atractivo; ofrecen rentabilidades que alcanzan hasta el 8,25% anual durante varios ejercicios. Sin embargo, las preferentes cuentan con varios matices: son ilíquidas, su interés no está garantizado y existe un alto riesgo de que el inversor no pueda recuperar su capital a vencimiento.
…este producto puede aportar buena rentabilidad, pero su liquidez es muy escasa». Y es que uno de los mayores inconvenientes de las preferentes es su posible perpetuidad: a vencimiento la entidad puede decidir no amortizarlas, es decir, no devolver el capital a sus ahorradores. Si así ocurriera, el inversor seguiría obteniendo anualmente los intereses pactados, pero no contaría con su capital, que sólo podría reembolsar cuando la entidad así lo decidiera.
Sin ir más lejos, Caja Duero acaba de proponer a sus clientes recomprarles las preferentes de una emisión de 2003 ofreciéndoles el 50% de la cuota de liquidación de cada participación más un cupón igual al euríbor trimestral más 185 puntos. En este caso, el inversor puede decidir si acudir o no a esta oferta y sólo un 30% la ha aceptado. «No obstante, en ocasiones hay entidades que obligan a acudir a la recompra»
es cierto que son muy atractivos, pero hay que tener en cuenta que las entidades sólo los pagarán si obtienen beneficios e incluso, en algunos casos, si sus ganancias alcanzan un nivel previamente determinado». Basta un mal año de resultados, para que una entidad no pague sus intereses.