“Hubo un tiempo en el que la creencia popular sostenía que los tipos de interés no podían ser negativos. Después de todo, ¿por qué iba alguien a estar deseando prestar a otra persona y pagarle encima por el favor? Pues eso es exactamente lo que está sucediendo”
El Banco de Suecia paga a los bancos por prestarles dinero y Suiza y Dinamarca cobran un 0,75% por tener depósitos en sus sistemas financieros. Los tipos negativos de la deuda de Dinamarca y Alemania alcanza hasta los bonos a seis años y los de 13 en el caso de Suiza.
Joachim Fels encuentra dos motivos que podrían llevar a un inversor a comprar bonos con rentabilidad negativa. “Puede ser una especie de seguro contra crisis financieras y otras calamidades que puedan afectar a los activos de riesgo de mi cartera o a las perspectivas de empleo”, apunta. “Y puede que los inversores valoren el ahorro ante la jubilación en lugar de priorizar el consumo de hoy”, remata.
Lo cierto es que la mayoría de los inversores en deuda con rentabilidad negativa son inversores institucionales, a quienes les compensa prestar dinero a Nestlé a tipos negativos, si mantener el dinero en el banco central tiene un coste aún mayor para la empresa. El Banco Central Europeo (BCE) cobra el 0,20% por esa operación, por ejemplo.
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