

De 2008 a 2010, las entidades de crédito españolas destruyeron unos 13.280 empleos, un 5% de la plantilla total que se alcanzó en el ápice del boom. A falta de que el Banco de España publique los datos oficiales de 2011, el comportamiento de los principales bancos demuestra que el ajuste no sólo no ha terminado, sino que se intensificó el año pasado.
Los grandes del sector hicieron desaparecer este año 1.439 sucursales, hasta las 22.118, un 6,1% menos que al cierre del pasado ejercicio.