El tótem de las cuentas públicas no atraviesa su mejor momento. La dramática destrucción de empleos (menos ingresos) y el inexorable envejecimiento de una parte importante de la población (más gastos en pensiones) han encendido las alarmas: sin reformas de calado, la Seguridad Social afronta una situación extrema. De hecho, ya son doce las comunidades autónomas que por si solas serían incapaces de pagar las pensiones de sus territorios. Es decir, necesitan más gasolina de la que ingresan con sus cotizaciones, según se desprende de las cuentas cerradas de 2010.
