La Seguridad Social cerró 2010 con un superávit de 2.382 millones, frente a los 8.500 millones registrados en 2009. El incremento del gasto en pensiones, la caída de los ingresos por cotizaciones y una inflación mayor a la prevista explican el deterioro del balance económico, que esquivó el déficit por los ingresos por intereses del fondo de reserva.
Sin embargo, el balance ofrece datos preocupantes que nutren de munición a aquellos que reclaman una reforma de las pensiones. El superávit se ha reducido un 72% en doce meses. Las pensiones contributivas, que explican ocho de cada diez euros que gasta el sistema, se han incrementado un 6,38%. Una tendencia que se mantendrá por la incorporación de los nuevos pensionistas y la mayor esperanza de vida.
